Revista Estudios Socioterritoriales

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2016-2018 Proyecto García

Last Updated: 02 May 2016 Hits: 832

Proyecto: “Crecimiento Urbano y Riesgo Social y Sanitario Ambiental en ciudades de Argentina”

Directora: Dra. María Celia Garcia

Codirectora: Prof. Sandra Elena Gómez

Integrantes: Dr. Sebastián Gómez Lende; Lic. Lucrecia Romina Díaz; Dr. Jorge Ernesto Lapena; Lic. Marina Lapenda; Lic. María Victoria Alves de Castro.

Estado actual del conocimiento sobre el tema:

Con el desarrollo de trabajos de investigación que corresponden a las décadas siguientes del siglo XX, el parámetro «calidad de vida» comenzó a emplearse como formas de medición en la que se integraban indicadores de aspectos diferentes de la vida como estado de salud, disponibilidad de mejoras para el bienestar físico, satisfacción de niveles educativos, comodidades de habitaciones en los hogares (a fin de descartar hacinamiento). Del mismo modo aparecían mediciones tendientes a incorporar indicadores objetivos (y hasta básicos), para descartar que la población sufra consecuencias de no tener satisfechas necesidades para desarrollarse. Sin embargo algunos de estos trabajos aparecían con intentos de incorporar hasta los grados de “felicidad” alcanzada por la población objeto (Olave, Farías, D, González, S., Mardones, M., Gonzalez G., E, Bodini, H.; 1999). De allí que muchos autores se han abocado a aportar sentido teórico y explicar que el sentido del término «calidad de vida» es en parte indeterminado o difícil de medir considerando aspectos objetivos junto a subjetivos, y aunque tenga un ajuste adecuado en determinadas circunstancias, no deja de tener un riesgo lingüístico, cultural y fenomenológico; y que como constructo hipotético desafía a ser claro en
su manejo científico (Hunt, S., 1997; Velázquez, G., Garcia, M., 1998; Garcia, M. y Velázquez, G., 1999).
En estudios de Calidad de Vida Urbana en relación a la salud y temas sanitarios de la población también han surgido enfoques y marcos teóricos muy complejos, así como problemas de acceso y construcción de indicadores para su medición. Los estudios realizados desde calidad de vida en salud puede verse incorporando mediciones biológicas (desde altura, peso, masa corporal, enfermedades y cantidad de mortalidad, causas de mortalidad), mientras que por otros ven las posibilidades de acceso a atenciones a la salud (desde la propia disponibilidad de acceso a hospitales públicos, obras sociales para su atención en hospitales y clínicas de mayor complejidad, y hasta un deslizamiento de la medicina hacia la teoría de la persona individualista de mercado (considerando al consumidor de cirugías estéticas). Al respecto autores como Fernández López, J., Fernández Fidalgo, M. y Cieza, A. (2010), señalan que existe una concepción de calidad de vida que se refiere al conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida (o al grado de satisfacción disfrutado por un individuo), especialmente en relación con la salud y sus dominios. Los mismos autores señalan que esa vaguedad conceptual y su componente subjetivo dificultó las mediciones de calidad de vida en salud, y por ello consideran que el primer intento sofisticado de mejorar ese escollo fue acuñar el término “calidad de vida relacionada con la salud”, considerando únicamente los aspectos de la población relacionados con la salud, la enfermedad y su acceso a tratamientos. Se dejaron fuera y excluidos otros aspectos no relacionados tan estrechamente con la salud como los culturales, políticos o sociales llamándoles «calidad de vida no relacionada con la salud". Sin embargo la literatura del siglo XXI apoya la idea de que la Calidad de Vida en Relación a la Salud (CVRS), debería ser una construcción multidimensional, fundada en las nociones del bienestar de la población, aunque la dimensión social referida a las políticas que atienden a la salud humana, tal vez ha sido la última en ser considerada (Fernández López., J., Fernández Fidalgo, M. y Cieza, A., 2010, -Op. Cit-), y sobre todo en estudios geográficos donde se integra a la salud como indicador trabajado estadísticamente (pues no siempre está disponible en la escala urbana requerida), dentro de un índice de calidad de vida (Velázquez, G., Garcia, M., 1998; Velázquez, G., Garcia, M., 1999 - Op. Cit-). En abordajes urbanos de temas de riesgo y vulnerabilidad urbana, existe una asociación espacial de casos potenciales bajo riesgo (Garcia, M.; 2002; Martín, A.,Prieto,M.,Formiga,N. y Garcia, M. 2008; Lapena, J. y Garcia, M.; 2013; Alves de Castro, M. y Garcia, M., 2014; Gómez Lende, S., 2015), aunque también algunos trabajos han censado casos reales de población afectada (Garcia, M.,Bertuccelli, G., Bertuccelli, D. y Martín, A., 2008; Alves de Castro, M. 2010; Alves de Castro, M. y García, 2011; Chaparro, L. y Garcia, M., 2013, entre otros), considerando población con problemas de salud vinculados a la presencia de contaminantes en agua y a falta de equipamientos esenciales. 

A pesar de ello en mediciones concretas desde la Geografía del Bienestar con indicadores de mortalidad (y a fin de que muestren su distribución espacial), los científicos encontramos el escollo de la disponibilidad de datos a escala geográfica requerida, y o el problema de su sistematización y construcción por frecuencia disponible a nivel urbano (Velázquez, G. y Garcia, M., 1996; Tisnéz,
A.;2012), y de departamentos a nivel nacional (García, M. 1998; Velázquez, G. 2002; Garcia, M. 2013; Celemín, P. y Velázquez, 2013). Sin embargo, algunos de nuestros trabajos centran sus propuestas en la prioridad de realizar planes educativos que contemplen medidas de prevención del riesgo en ciudades que en sus periferias crecen con carencias tanto sociales y sanitarias que aumentan el peligro y vulnerabilidad social (García, M. 2002; García, M. 2004; Gómez, S., 2008; Lapena, J., 2013; Alves de Castro, M., 2012), o como explican García M. y Gómez, S. ( 2014), también la enseñanza formal debería incluir en sus planes de estudio, contenidos destinados al estudio del ambiente para la prevención.

En trabajos científicos se denomina Riesgo Social a la posibilidad que exista en la población desigual acceso al trabajo y a formas de suministrar sus necesidades básicas para vivir, incluyendo alimentarse, cuidar su salud, acceder a educación y a una vivienda en condiciones dignas para su habitación. Con referencia a los peligros sociales pobreza, desocupación que surgen de la fragmentación, se estima son los fundamentales conductores al riesgo, y por tanto deberían medirse primero para erradicarse
después, a fin de disminuir el riesgo ( Minujín, A., Orsatti, A.; 1991; García, M. 2001; Gómez, S, 2008a, García, M. 2013 y García, M. 2015). Por otro lado el concepto de riesgo social hace referencia a todo tipo de déficit en la cobertura de las necesidades básicas del individuo. También se utiliza para determinar el déficit absoluto de disfrute de derechos sociales que son inherentes a la persona y al ciudadano (Qucios García, M.d.P., 2007; p.145). Para que la población se pueda considerar bajo riesgo social existen al menos tres macrofactores que influyen. Los macrofactores desembocan en una situación de riesgo social, y pueden definirse desde distintos enfoques. 

El riesgo es la medida del peligro. Su estimación como riesgo amenaza puede ser cuantitativa, cuando se dispone de mediciones, ya sea respecto a la frecuencia o probabilidad de ocurrencia del fenómeno y también se puede proceder a medir la vulnerabilidad o probabilidad de pérdida materiales (trabajo, vivienda, etc), y en salud, la cual bien puede ser cualitativa, en función de una estimación subjetiva del grado de peligrosidad (Garcia, M. C. 2001b; García, M., 2008; Lapena, J., Chaparro, L, Degange, A. y Garcia, M. 2013) .
Por otro lado, y desde la perspectiva netamente geográfica, se considerará al riesgo a través de dos dimensiones: la peligrosidad o amenaza, y la vulnerabilidad (referida a vulnerabilidades tanto del sistema natural como social), (García, M.; 2001b; Garcia, M. y Martin, V.; 2007; Alves de Castro, M. y Garcia, M., 2011 y 2014). Por lo tanto, aquí tanto frecuencia de inundaciones, presencia de
contaminantes en aguas y suelos, falta de equipamientos y servicios esenciales de agua y cloacas, se considerarán como fenómeno peligroso, en tanto pueda afectar o dañar a "alguien"; y, la vulnerabilidad, corresponderá al total se la población afectada, o a quién el peligro puede afectar o dañar (Natenzon, C.;1995), tratando luego de diferenciar las condiciones sociales de esa población, e
intentar mostrar estos resultados no sólo en congresos y en publicaciones científicas, sino adecuándola para mejorar las condiciones de vida de la propia población afectada.
Por tanto cuando nos referimos a riesgo social y sanitario de la población, considerándolo dentro de una óptica de la teoría de integral o de sistemas, requiere de agudeza, ya que ciertas características se hacen sólo visibles cuando miramos el sistema completo (más que a sus estadísticas y elementos aisladamente). Entonces en un estudio sobre riesgo social sanitario ambiental, no podemos entender plenamente los determinantes de la salud de las poblaciones por inferencia simple de la información de mortalidad o enfermedades que se miden en individuos. La perspectiva geográfica permite integrar y hasta explicar dichas estadísticas y casuísticas dentro del marco social y de localización en el cual se desarrollan. Aunque también ello puede estar relacionado con la falta (o poco alcance), de los esfuerzos políticos que intentan que las ciudades no solo crezcan en habitantes, sino que sus habitantes se desarrollen en buenas condiciones de vida.

 

Objetivo general:

  • Aportar datos socio ambientales urbanos, construir indicadores, realizar mediciones de riesgo a escala urbana (en áreas urbanas de localidades seleccionadas en regiones de la Argentina, de mayor crecimiento demográfico - 2001 a 2010- y bajo problemas ambientales), que reflejen una evaluación de Riesgo Social y Sanitario Ambiental, y proponer estrategias de mejoramiento.

 

Objetivos Específicos:

  • Construir aportes teóricos y metodológicos acerca de la evaluación, distribución y características de la población bajo riesgo en ciudades argentinas de mayor crecimiento demográfica, utilizando indicadores de tipo sanitarios ambientales integrados en sistemas de información geográfica de escala urbana;
  • Evaluar y comparar si, dicha población, al menos coinciden con el área de aplicación y existencia de políticas que intenten revertir su situación desfavorable;
  • Analizar la construcción y representación visual de los problemas del riesgo socio-ambiental, puestos en circulación a través de la educación formal, como así también desde otras instituciones no educativas.
  • Diseñar y producir material educativo y preventivo destinado a escuelas y a hogares de población directamente involucrados desde las diferentes fuentes relevadas.

Todos ellos con la finalidad de contribuir desde un enfoque geográfico y de sistemas al encuadre teórico, metodológico y a propuestas educativas vinculados a: a) mejorar mediciones de Calidad de Vida Urbana en barrios de ciudades que además de presentar alto crecimiento demográfico, paralelamente se constituyen en vectores de riesgo social y sanitario ambiental, y b) minimizar el riesgo de la población allí radicada.